STS, 3 de Diciembre de 2008

Ponente:OSCAR GONZALEZ GONZALEZ
Número de Recurso:5088/2006
Procedimiento:CONTENCIOSO
Fecha de Resolución: 3 de Diciembre de 2008
Emisor:Tribunal Supremo - Sala Tercera, de lo Contencioso-Administrativo
RESUMEN

Concesión de inscripción de la marca mixta nº 2.368.778 "LA REINA DE LAS BAGUETTES). Recurrente: POSTRES Y DULCES REINA, S.L.

 
ÍNDICE
CONTENIDO

SENTENCIA

En la Villa de Madrid, a tres de diciembre de dos mil ocho.

En el recurso de casación nº 5088/2006, interpuesto por la Entidad POSTRES Y DULCES REINA, S.L., representada por la Procuradora Doña Virginia Aragón Segura, y asistida de letrado, contra la sentencia nº 882/2006 dictada por la Sección Quinta de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Madrid en fecha 1 de junio de 2006, recaída en el recurso nº 2232/2002, sobre concesión de inscripción de la marca nacional mixta nº 2.368.778 "LA REINA DE LAS BAGUETTES"; habiendo comparecido como parte recurrida la ADMINISTRACION GENERAL DEL ESTADO, representada y dirigida por el Abogado del Estado.

ANTECEDENTES DE HECHO

PRIMERO

En el proceso contencioso administrativo antes referido, la Sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Madrid (Sección Quinta) dictó sentencia desestimando el recurso promovido por la Entidad POSTRES Y DULCES REINA, S.L., contra la Resolución de la Oficina Española de Patentes y Marcas de fecha 24 de septiembre de 2002 que desestimó el recurso de alzada interpuesto contra otra de 20 de diciembre de 2001, que concedió la inscripción de la marca nacional mixta nº 2.368.778 "LA REINA DE LAS BAGUETTES" para la clase 30ª del Nomenclátor Internacional.

SEGUNDO

Notificada esta sentencia a las partes, por la recurrente se presentó escrito preparando recurso de casación, el cual fue tenido por preparado en providencia de la Sala de instancia de fecha 12 de septiembre de 2006, al tiempo que ordenó remitir las actuaciones al Tribunal Supremo, previo emplazamiento de los litigantes.

TERCERO

Emplazadas las partes, la recurrente (POSTRES Y DULCES REINA, S.L.) compareció en tiempo y forma ante este Tribunal Supremo, y formuló en fecha 2 de noviembre de 2006, el escrito de interposición del recurso de casación, en el cual expuso, los siguientes motivos de casación:

1) Al amparo de lo preceptuado en el nº 1, letra d) del art. 88 de la Ley Jurisdiccional, por infracción de las normas del ordenamiento jurídico. Infracción del artículo 12.1.a) de la Ley 32/1988, de Marcas.

2) Al amparo de lo preceptuado en el nº 1, letra d) del art. 88 de la Ley Jurisdiccional, por infracción de las normas del ordenamiento jurídico. Infracción del art. 13 de la Ley 32/1988, de Marcas.

3) Al amparo de lo preceptuado en el nº 1, letra d) del art. 88 de la Ley Jurisdiccional, por infracción de las normas del ordenamiento jurídico. Infracción del art. 6 bis del Convenio de París.

4) Al amparo de lo preceptuado en el nº 1, letra d) del art. 88 de la Ley Jurisdiccional, por infracción de la jurisprudencia que es aplicable para resolver las cuestiones objeto de debate.

Terminando por suplicar dicte sentencia por la que casando y anulando la sentencia recurrida se declare la estimación del recurso contencioso-administrativo, declarando la anulación de los Acuerdos de la Oficina Española de Patentes y Marcas y denegando en consecuencia la marca Nacional Española número 2.368.778 denominada LA REINA DE LAS BAGUETTES Y DIBUJO.

CUARTO

Por providencia de la Sala, de fecha 6 de julio de 2007, se admitió a trámite el presente recurso de casación, ordenándose por otra de 5 de septiembre de 2007 entregar copia del escrito de formalización del recurso a la parte comparecida como recurrida (ADMINISTRACIÓN GENERAL DEL ESTADO), a fin de que en el plazo de treinta días pudiera oponerse al mismo, lo que hizo mediante escrito de fecha 15 de octubre de 2007, en el que expuso los razonamientos que creyó oportunos y solicitó se dicte sentencia por la que se desestime el recurso, con expresa imposición de costas a la recurrente.

QUINTO

Por providencia de fecha 23 de junio de 2008, se señaló para la votación y fallo de este recurso de casación el día 26 de noviembre siguiente, en que tuvo lugar.

Siendo Ponente el Excmo. Sr. D. Óscar González González, Magistrado de la Sala

FUNDAMENTOS DE DERECHO

PRIMERO

La Oficina Española de Patentes y Marcas otorgó la inscripción de la marca nº 2.368.778 LA REINA DE LOS BAGUETTES con gráfico para la clase 30 "productos de panadería", pese a la oposición de diversas marcas denominativas y un nombre comercial que llevan el término "Reina" (Reina, Postres Reina y Yemas Reina), para alfajores yemas en dulce, pastelería y confitería, productos lácteos, transacciones mercantiles de su negocio de fabricación y comercialización de productos de confitería en general".

Contra esta resolución se interpuso recurso contencioso-administrativo ante la Sala correspondiente del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, que lo desestimó con base en que tienen suficientes diferencias tanto fonéticas como gráficas, siendo la marca concedida una marca mixta, mientras que las oponentes son únicamente denominativas "sin olvidar que la marca concedida aporta un gráfico que tiene una gran originalidad y poder distintivo".

La entidad POSTRES Y DULCES REINA S.L., titular de las marcas opuestas ha interpuesto la presente casación con base en los motivos que han quedado transcritos en los antecedentes, y que sintéticamente hacen referencia, en primer lugar, a la identidad fonética en el término "reina", que es el característico de las denominaciones confrontadas, acentuado en la marca solicitada porque el respaldo del sillón junto con las patas dibujan una reina, y a la identidad aplicativa, al comercializarse los productos en los mismos canales y en las grandes superficies se ponen juntos, en segundo término, al aprovechamiento indebido de la reputación de signos que llevan más de 27 años registrados, que es notoriamente conocida, añadiendo, por último, que se ha infringido la jurisprudencia especialmente la que indica que a una mayor similitud de los productos debe llevar a extremar el rigor en la distinción de los signos.

SEGUNDO

El artículo 12 de la Ley de Marcas 32/1988, de 10 de noviembre, exige, para que se produzca la prohibición general de acceso al Registro de una marca, la concurrencia de las siguientes circunstancias: a) que exista identidad o semejanza fonética, gráfica o conceptual con una marca o nombre comercial anteriormente solicitado o registrado, y b) que tenga por finalidad designar productos o servicios idénticos o similares a los que ampara la marca precedente, o guarden relación con la actividad amparada por el nombre comercial ya registrado o solicitado.

En estas prohibiciones generales, a diferencia de lo que ocurre en casos especiales (marca renombrada), basta que no se dé una de estas circunstancias para que desaparezca la prohibición, y deba permitirse el acceso al Registro de la marca solicitada. Esto quiere decir, en primer lugar, que, aunque se produzca la similitud de los signos, no habrá prohibición si los productos, servicios y actividades designados son diferentes, y, en segundo término, que aunque los productos, servicios y actividades sean iguales, tampoco operará la prohibición si no existe similitud en los signos. Por tanto, el objeto del derecho sobre la marca es un signo puesto en relación con una clase de productos o servicios (regla de la especialidad de la marca). Como señala la doctrina, esta asociación de signo y producto se transforma de esta forma en una verdadera marca cuando la contemplación del signo produce en la mente de los consumidores las representaciones en torno al origen empresarial, calidad y, en su caso, buena fama de los productos.

Al juzgador de instancia le corresponde valorar el grado de semejanza que se produce entre los diferentes signos, así como si los productos o servicios son similares o están relacionados. En esta labor aplica, al caso concreto, criterios de experiencia que le permitirán apreciar si se puede producir en el consumidor el error de que está adquiriendo algo que no está amparado por la marca que desea, o asociado con ella.

A diferencia de la identidad, que es apreciable a simple vista, los conceptos de semejanza, similitud o relación son indeterminados, y requieren en el juzgador una actividad dirigida a dar claridad al ámbito de incertidumbre del concepto. Se trata de una operación que ha de ejecutar en cada caso concreto, pues difícilmente encontrará precedentes que se ajusten al que tiene entre sus manos, dada la variadísima gama de términos, imágenes y signos que puede concebir el ingenio humano, y de actividades, servicios y productos que existen en el comercio de los hombres. De aquí, que las citas jurisprudenciales que se hacen en los escritos de estos recursos tengan un valor relativo, pues sin perjuicio de admitir su trascendencia en orden a fijar los criterios generales a que debe someterse la valoración de los conceptos de semejanza que usa la Ley, sin embargo, en relación con una marca específica es necesario atender a las múltiples y variadas circunstancias que concurren en cada caso concreto, y no cabe la menor duda de que frente a las sentencias que se invocan pueden alegarse otras de sentido contrario, no porque sean contradictorias sino porque responden a casos que revisten peculiaridades diferenciables de ellas.

Esta operación que realiza el juez "a quo" no puede ser corregida en casación, salvo en los casos de error manifiesto o irracionalidad, al consistir en una valoración de circunstancias ajena a la aplicación o interpretación jurídica, únicas revisables ante esta Sala. Podrá corregirse lo que entienda que es semejanza, similitud o relación, pero si ha acertado con la definición, el encaje del supuesto en ella es inatacable, como reiteradamente ha señalado la jurisprudencia -sentencias, entre otras, de fechas 19 de marzo y 19 de diciembre de 2001, y 14 de abril, 10 de junio y 12 de junio de 2002 -.

En el presente caso, no es irracional o arbitraria la conclusión a que ha llegado el Tribunal de instancia en la comparación de las marcas enfrentadas, pues, en efecto, las diferencias denominativas son apreciables, y, aunque el término "reina" es importante en el conjunto, hay otros elementos en el signo, que evitan la confusión, especialmente el dibujo característico que lo encabeza, a lo que se une que se amparan productos diferentes pese a que tengan un mismo campo de comercialización.

La existencia de sustanciales diferencias en los signos y productos lleva igualmente a rechazar la excepción del artículo 13 c) y d) de la Ley de Marcas, pues como ha dicho esta Sala reiteradamente, si se producen diferencias importantes entre los signos, que permitan al consumidor distinguirlos, no puede hablarse de riesgo de asociación, ni tampoco de aprovechamiento de la reputación de otro comerciante, pues el elementos causal de esta prohibición, que es el aprovechamiento, no existe, porque el consumidor puede diferenciar cual es el origen empresarial de cada uno de los productos.

TERCERO

De conformidad con el art. 139.2 de la Ley Jurisdiccional, procede la condena en costas del recurso a la parte recurrente.

En atención a todo lo expuesto, en nombre de Su Majestad EL REY,

FALLAMOS

Que declaramos no haber lugar y, por lo tanto, DESESTIMAMOS el presente recurso de casación nº 5088/2006, interpuesto por la Entidad POSTRES Y DULCES REINA, S.L., contra la sentencia nº 882/2006 dictada por la Sección Quinta de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Madrid en fecha 1 de junio de 2006, recaída en el recurso contencioso-administrativo nº 2232/2002, con condena a la parte recurrente en las costas del mismo.

Así por esta nuestra sentencia, que deberá insertarse por el Consejo General del Poder Judicial en la publicación oficial de jurisprudencia de este Tribunal Supremo, definitivamente juzgando, lo pronunciamos, mandamos y firmamos PUBLICACIÓN.- Leída y publicada fue la anterior sentencia en el mismo día de su fecha por el Magistrado Ponente Excmo. Sr. D. ÓSCAR GONZÁLEZ GONZÁLEZ, estando constituida la Sala en audiencia pública de lo que, como Secretario, certifico.